Ojalá que cuando pienses en mi tus ojos también se vuelvan acuosos. Ojalá que el pecho te duela y lo confundas con la hora de tu muerte. Ojalá que caminando por la calle veas algo qie traiga mi recuerdo a tu mente y se te paralicen las piernas y no puedas avanzar más. Ojalá que cuando estés riendo felizmente el sonido de mi risa venga de pronto a tus oídos y entonces tengas que callar. Y dejar de disfrutar. Ojalá que cada bocado en tu mesa te sepa a los bocados que con tanto amor te preparé. Y entonces, de pena tengas que dejar de comer. Ojalá que pronto llegue el día que todo esto te suceda, que se te acabe la felicidad a su lado, que se conviertan grises tus mañanas; para que pienses, para que sepas, que me has dejado pasar.